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DECRETO 37/2008, de 28 de marzo, del Consell, por el que se establecen los contenidos educativos del primer ciclo de la Educación Infantil en la Comunitat Valenciana. [2008/3829]

(DOCV núm. 5734 de 03.04.2008) Ref. Base Datos 003835/2008

DECRETO 37/2008, de 28 de marzo, del Consell, por el que se establecen los contenidos educativos del primer ciclo de la Educación Infantil en la Comunitat Valenciana. [2008/3829]
La Ley Orgánica 2/2006, de 3 de mayo, de Educación, en su artículo 14, punto 7, establece que las Administraciones educativas determinarán los contenidos educativos del primer ciclo de la Educación Infantil de acuerdo con el capítulo I de la mencionada Ley. El Real Decreto 1630/2006, de 29 de diciembre, establece las enseñanzas mínimas del segundo ciclo de la Educación Infantil, y según el artículo 5, punto 1, procede desarrollar los contenidos educativos del primer ciclo de la Educación Infantil, que garantice al conjunto de niñas y niños de la Comunitat Valenciana una educación de calidad.
Las necesidades de la infancia y de las familias son complejas, porque se refieren a diversos sectores: educación, salud, empleo y trabajo. La diversidad de estructuras familiares origina nuevas necesidades en relación con la atención de la infancia. La Ley 7/1994, de 5 de diciembre, de la Generalitat, de la Infancia, integra los sectores considerados básicos para cubrir las necesidades de la misma, entre ellos, el desarrollo del ámbito educativo que hoy contempla la Ley Orgánica 2/2006, de 3 de mayo, de Educación.
Procede, en consecuencia, determinar los contenidos educativos para el primer ciclo, de forma que garantice al conjunto de niñas y niños de la Comunitat Valenciana un primer ciclo de la Educación Infantil de calidad; teniendo en cuenta que en estos primeros años de la infancia se efectúan los aprendizajes básicos y se desarrollan las estructuras iniciales del conocimiento que permitirán y facilitaran las adquisiciones de aprendizajes posteriores, y si en algún momento del desarrollo humano se puede incidir decisiva y compensatoriamente, es precisamente en estas fases iniciales en las que se deberá contemplar un nuevo concepto de cultura escolar adaptada al conjunto de cambios sociales, entre los que adquiere especial relevancia el carácter pluricultural producido por los movimientos migratorios.
Una Educación Infantil adecuada favorece el desarrollo social y emocional al ofrecer a la niña y al niño la oportunidad de encontrarse con otros en un entorno estimulante; aspecto que ayuda a determinados grupos con riesgo de exclusión social para los que la Educación Infantil actúa como compensadora ante dificultades en el ámbito familiar, y como preventiva ante la pronta identificación de niñas y niños en situación de riesgo.
El profesional de la Educación Infantil de primer ciclo debe conocer ampliamente las tareas que le son propias, ha de ser sensible a los cambios y a las necesidades educativas de las niñas y de los niños, y ha de dinamizar a cada uno de los sectores que configuran la comunidad escolar, principalmente a las familias, entre los que debe establecerse una interrelación informativa y a la vez formativa y educativa.
La Educación Infantil de primer ciclo ha de ser individualizada y personalizada dentro de un clima de seguridad, confianza y afecto, que posibilite a la niña y al niño un desarrollo emocional equilibrado y que, a la vez, garantice la respuesta a sus necesidades fisiológicas, intelectuales y de socialización. La adquisición de la autonomía personal a través de un progresivo dominio del cuerpo, el desarrollo sensorial y su capacidad de comunicación y socialización son las metas que han de orientar esta etapa educativa. A su vez, el primer ciclo deberá estar en estrecha coordinación con el segundo ciclo de la Educación Infantil.
Por todo ello, previo dictamen del Consejo Escolar Valenciano, a propuesta del conseller de Educación, conforme con el Consell Jurídic Consultiu de la Comunitat Valenciana y previa deliberación del Consell, en la reunión del día 28 de marzo de 2008,
DECRETO
Artículo 1. Ámbito de aplicación
1. El presente Decreto tiene por objeto el desarrollo de los contenidos educativos del primer ciclo de la Educación Infantil de acuerdo con lo dispuesto en la Ley Orgánica 2/2006, de 3 de mayo, de Educación, en el artículo 14, punto 7, y el Real Decreto 1630/2006, de 29 de diciembre, por el que se establecen las enseñanzas mínimas del segundo ciclo de la Educación Infantil.
2. Este decreto será de aplicación en el ámbito territorial de la Comunitat Valenciana.
Artículo 2. Principios generales y fines
1. La Educación Infantil constituye una etapa educativa con identidad propia que atiende a niñas y niños hasta los seis años de edad. Esta etapa se ordena en dos ciclos.
2. El primero desde el nacimiento hasta los tres años y el segundo desde los tres a los seis años de edad.
3. La Educación Infantil tiene carácter voluntario. El segundo ciclo de esta etapa educativa será gratuito.
4. La Educación Infantil tiene como finalidad la de contribuir al desarrollo físico, afectivo, social e intelectual de las niñas y de los niños. En ambos ciclos se atenderá al desarrollo del movimiento y de los hábitos de control corporal, a la comunicación y representación por medio de los diferentes lenguajes, a las pautas elementales de convivencia y relación social, así como al descubrimiento de las características físicas y sociales del medio. Además se facilitará que las niñas y los niño elaboren una imagen de sí mismos positiva y equilibrada, adquieran autonomía personal e incrementen sus capacidades afectivas.
5. En este ciclo, la acción tutorial orientará el proceso educativo individual y colectivo del alumnado. Para ello, cada grupo-clase tendrá un profesional que ejercerá de tutor y colaborará, en su caso, en la intervención educativa del personal que participe en la atención individualizada y con el resto de profesionales que intervengan en el diagnóstico y rehabilitación del alumnado con necesidades específicas de apoyo educativo y mantendrán una relación permanente con las familias para facilitarles la información necesaria sobre el proceso educativo de cada niño y de cada niña.
Artículo 3. Objetivos de ciclo
La Educación Infantil de primer ciclo contribuirá a desarrollar en las niñas y niños las capacidades que les permitan:
a) Conocer su propio cuerpo y el de los otros, sus posibilidades de acción y aprender a respetar las diferencias.
b) Observar y explorar su entorno familiar, natural y social.
c) Adquirir progresivamente autonomía en sus actividades habituales
d) Desarrollar sus capacidades afectivas.
e) Relacionarse con los demás y adquirir progresivamente pautas elementales de convivencia y relación social, así como ejercitarse en la resolución pacífica de conflictos.
f) Desarrollar habilidades comunicativas en diferentes lenguajes y formas de expresión.
g) Iniciarse en las habilidades lógico matemáticas, en la lecto-escritura y en el movimiento, el gesto y el ritmo.
h) Descubrir la existencia de dos lenguas en contacto en el ámbito de la Comunitat Valenciana.
i) Descubrir las tecnologías de la información y comunicación.
Artículo 4. Áreas
1. Los contenidos educativos de la educación infantil se organizarán, de acuerdo con el Real Decreto 1630/2006, de 29 de diciembre, en áreas correspondientes a ámbitos propios de la experiencia y del desarrollo infantil y se aplicarán mediante unidades globalizadas que tengan interés y significado para las niñas y los niños, lo que significa que la organización de contenidos debe traducirse en una planificación didáctica de carácter globalizador.
2. Los métodos de trabajo se basarán en las actividades y el juego y se aplicarán en un ambiente de afecto y confianza, para potenciar la autoestima e integración social.
3. Las áreas para la Educación Infantil son:
- El conocimiento de sí mismo y autonomía personal.
- El medio físico, natural, social y cultural.
- Los lenguajes: comunicación y representación.
Las áreas deben entenderse como ámbitos de actuación y como espacios de aprendizajes de orden actitudinal, procedimental y conceptual, que contribuirán al desarrollo de las niñas y de los niños y propiciarán su aproximación a la interpretación del mundo, otorgándole significado y facilitando su participación activa en él.
Artículo 5. Contenidos educativos
Los contenidos educativos comprenden el conjunto de objetivos, contenidos, metodología, áreas de experiencias y criterios de evaluación que se adjuntan en el presente Decreto.
Artículo 6. Evaluación
1 . La evaluación será global, contínua y formativa. La observación directa y sistemática constituirá la técnica principal del proceso de evaluación.
2. Los profesionales de este ciclo evaluarán el proceso de enseñanza-aprendizaje y su propia práctica educativa.
3. Los maestros, con la colaboración de los otros profesionales tutores, elaborarán las programaciones y realizarán el seguimiento de las mismas, que serán evaluadas junto con el proceso de desarrollo de las capacidades que cada niño y cada niña hayan superado.
4. Al menos una vez al trimestre se informará a las familias sobre la evolución educativa escolar del alumnado.
Artículo 7. Autonomía pedagógica
1. La conselleria competente en materia de educación fomentará la autonomía pedagógica y organizativa de los centros, favorecerá el trabajo de los equipos educativos integrado por los profesionales contemplados en el artículo 92 de la Ley Orgánica 2/2006, de 3 de mayo, de Educación, y su actividad investigadora a partir de la práctica docente.
2. Los centros, teniendo en cuenta el Proyecto Educativo, desarrollarán y completarán los contenidos que figuran en el anexo de este decreto adaptándolos a las características de los niños y de las niñas y a su realidad sociocultural y educativa.
3. Las programaciones didácticas, proyectos de trabajo, unidades didácticas, etc. comprenderán los contenidos de las distintas áreas y se desarrollarán a través de unidades globalizadas y respetando los ritmos de juego, trabajo y descanso de los niñas y niños.
4. La conselleria competente en materia de educación fomentará que las programaciones didácticas desarrollen los contenidos educativos desde una perspectiva de tolerancia, la solidaridad, la responsabilidad (particularmente en el consumo y comportamiento vial), la paz, la salud, la sostenibilidad, y la igualdad entre los sexos, facilitando el desarrollo intelectual, afectivo y social de los niños y de las niñas, ayudándoles a relacionarse con los demás y a aprender las pautas elementales de convivencia.
5. Asimismo la conselleria competente en materia de educación promoverá la elaboración de proyectos innovadores, de materiales didácticos y modelos de programaciones didácticas que faciliten la labor educativa, fomentará entre los equipos docentes el intercambio de experiencias, así como impulsará una formación permanente que redunde en beneficio de la calidad educativa.
Artículo 8. Organización
La conselleria competente en materia de educación desarrollará la organización y funcionamiento de estos centros en los aspectos educativos, y serán supervisados por la inspección educativa.
Artículo 9. La coordinación de la etapa de Educación Infantil
La conselleria competente en materia de educación elaborará normas para la coordinación pedagógica de los centros del primer ciclo con centros del segundo ciclo de la Educación Infantil, próximos entre ellos.
Artículo 10. El tiempo en el primer ciclo de la Educación Infantil
La intervención educativa escolar deberá orientarse gradualmente a cada niño y niña en la iniciación de la adquisición de hábitos y rutinas, atendiendo a las características de la infancia. El tiempo debe organizarse de modo que pueda dar respuesta a las necesidades biológicas de alimentación, de higiene, de descanso, de seguridad, de relación y de comunicación, entre otras.
Artículo 11. Relaciones con las familias
Los centros de la Educación Infantil cooperarán con las familias y elaborarán un plan de actuación que contemple la información de los procesos educativos de sus hijos y de sus hijas y la colaboración en las actividades de los centros que se requiera.
Artículo 12. Atención a la diversidad
La intervención educativa tendrá en cuenta la atención a la diversidad del alumnado y adaptará la práctica educativa a las características individuales de los niños y de las niñas.
Los centros educativos colaborarán con las instituciones encargadas de hacer el seguimiento de aquellos niñas y niños diagnosticados con necesidades educativas especiales, mediante una acción educativa que se adapte a las características individuales de los mismos
Disposición transitoria
Única. Calendario de implantación
De acuerdo con el Real Decreto 806/2006, de 30 de junio, por el que se establece el calendario de aplicación de la nueva ordenación del sistema educativo establecida por la Ley Orgánica 2/2006, de 3 de mayo, de Educación, este decreto se implantará, para el primer ciclo de la Educación Infantil, el curso académico 2008-2009.
DISPOSICIONES DEROGATORIAS:
DEROGACIÓN DE NORMATIVA
Primera
En el momento en que se implante la nueva ordenación de la Educación Infantil establecida por este decreto, de acuerdo con el Real Decreto 806/2006, de 30 de junio, por el que se establece el calendario de aplicación de la nueva ordenación del sistema educativo, quedará sin efecto el contenido del Decreto 19/1992, de 17 de febrero, del Consell, por el que se establece el currículo de la Educación Infantil en la Comunitat Valenciana.
Segunda
Quedan derogadas las demás normas de igual o inferior rango en cuanto se opongan a lo establecido en este decreto.
DISPOSICIONES FINALES
Primera. Desarrollo normativo
Se autoriza a la conselleria competente en materia de educación para dictar cuantas disposiciones sean precisas para la interpretación y desarrollo de este decreto.
Segunda. Entrada en vigor
El presente decreto entrará en vigor el día siguiente al de su publicación en el Diari Oficial de la Comunitat Valenciana.
Valencia, 28 de marzo de 2008
El president de la Generalitat,
FRANCISCO CAMPS ORTIZ
El conseller de Educación,
ALEJANDRO FONT DE MORA TURÓN
ANEXO
Introducción
Determinar los aspectos educativos que deben observar los centros que atienden a la infancia menor de tres años conlleva un conocimiento de los procesos evolutivos con las experiencias, el desarrollo y los aprendizajes propios de estas edades. La consideración de la niña y del niño desde que nacen, como seres que interpretan y reconstruyen su medio, para apropiarse de su conocimiento, contribuye a conocer y entender al sujeto de la Educación Infantil con sus singularidades, tales como el crecimiento físico, el desarrollo sensorial, la forma peculiar en la que se producen los aprendizajes. Las diferencias individuales y el desarrollo del aprendizaje infantil hasta los tres años, permiten partir de una concepción de la Educación desde una perspectiva multidisciplinar e interdisciplinar, que se justifica por el hecho de que la pedagogía infantil, que estudia los primeros años de vida del ser humano, necesita tener en cuenta una visión integral de la niña y del niño que otorgue la mayor coherencia a la acción educativa.
La denominación de área o ámbito, sólo pretende organizar y estructurar los contenidos de la etapa para facilitar la planificación educativa. Debido a las características funcionales del pensamiento global infantil, es difícil deslindar los ámbitos de conocimiento de la actividad educativa, dificultad que se acentúa en la educación de los primeros años de vida del ser humano. Así cuando se exponen objetivos del ámbito de conocimiento de sí mismo y autonomía personal se refiere también al conocimiento de medio físico, natural, social y cultural y al ámbito de los lenguajes. Es por tanto imposible diferenciar nítidamente cada ámbito de desarrollo y su evolución de manera independiente.
La globalidad de las situaciones educativas exige organizar la acción didáctica atendiendo a todos y cada uno de los ámbitos presentando propuestas que permitan hacer confluir los contenidos de los mismos.
El modelo de desarrollo de áreas o ámbitos del curriculum se organiza a partir de una introducción que expone de manera escueta el objeto de conocimiento de cada ámbito, el modo en el que la niña y el niño se apropian del mismo, los aspectos básicos de la intervención educativa, los objetivos y contenidos de cada uno de ellos finalmente los criterios de evaluación.
La Educación Infantil, etapa con identidad propia, tiene también como finalidad dar respuesta a las necesidades educativas de las niñas y de los niños y de sus familias con el fin de ayudar a conciliar la vida laboral y familiar. Ello supone atender de forma adecuada todas las dimensiones del ser humano: afectivas, motrices, cognitivas, y aquellas que emanan de las necesidades de las familias.
El centro de Educación Infantil debe diseñar tareas de acuerdo con los objetivos de la etapa, seleccionar y construir climas educativos en ambientes adecuados, dar modelos de actuación adultos que se comporten de acuerdo con el modelo de educación deseado, facilitar actividades que generen hábitos de colaboración, respeto y solidaridad, proponer actividades de acuerdo con el momento evolutivo de la niña y del niño y ofrecer valores de acuerdo con el contexto cultural en el que se van a desarrollar sus vidas.
La propuesta pedagógica debe considerar que la etapa de la Educación Infantil es el nivel adecuado para iniciar los aprendizajes básicos, no precisamente los típicos escolares, sino aquellos que posibilitarán la consecución de estos junto con los aprendizajes para la vida. Son las estructuras básicas de los afectos, de la motricidad, de la comunicación, de las relaciones personales, de la creatividad, etc.
El centro de Educación Infantil es heterogéneo ya que los niñas y niños difieren por sexo, edad, perfil físico, psíquico, sociocultural. Son diferencias que se manifiestan en la conducta y desarrollo de la infancia repercutiendo en sus intereses, ritmos de aprendizaje, etc. El centro debe asumir su carácter compensatorio e integrador, debe respetar las individualidades y admitir la diversidad.
Es en esta edad, debido a la capacidad que posee la infancia para la adquisición lingüística, cuando el centro ha de fijar las bases de esta competencia plurilingüe. Ahora bien, crear contextos en los que el desarrollo de la competencia comunicativa en las dos lenguas se realice de manera adecuada, exige de los centros una actuación coordinada que tenga en cuenta diversos aspectos diferenciados pero complementarios: la decisión sobre la lengua vehicular del centro y el tratamiento que se hará de la otra lengua cooficial conlleva una intervención educativa que promueva la competencia bilingüe en la primera y en la segunda lengua, junto a una coordinación total con las familias que permita el desarrollo armónico de las dos lenguas.
El entorno familiar es el primer escenario donde la infancia inicia la construcción de su competencia comunicativa en una o más lenguas. La interacción en el entorno inmediato y la influencia de los medios de comunicación indudablemente van a desarrollar, concretar, y perfilar el dominio de las diferentes variedades que constituirán el repertorio lingüístico personal de cada niña y de cada niño.
La familia ha constituido la base para la organización social y aunque en la actualidad existen diferencias importantes en su composición: raíces culturales, creencias y prácticas, entre otras, la familia sigue siendo el núcleo o elemento básico de la sociedad. Los padres y las madres tienen el papel más importante de la educación de sus hijas y de sus hijos. El centro de Educación Infantil debe tener en cuenta que la familia es la primera estructura social en la que los padres y madres ejercen las primeras habilidades educativas con sus hijas y sus hijos. Ambas instituciones: familia y centro, al incidir en la formación de la niña y del niño, configuran la Comunidad Educativa que asume el deber de trabajar conjuntamente en la consecución de unos objetivos que cada institución debe trabajar desde su ámbito.
Una buena relación entre la familia y la escuela comienza con una colaboración informativa entre ambas partes; información que adquiere un gran valor para la Educación Infantil: la conversación informal de los profesionales de Educación Infantil con los padres y madres, las entrevistas, el cumplimentar cuestionarios y formularios, etc., son elementos técnicos de interrelación que favorecen el conocimiento de la niña y del niño y el desarrollo educativo de los mismos. Actividades conjuntas: encuentros, charlas informativas y formativas sobre temas educativos, escuela de padres y madres, excursiones, colonias, etc., son momentos en donde se producen comunicaciones bidireccionales ricas en contenido para el conocimiento de las familias y de la infancia.
Los profesionales de Educación Infantil son educadores en el sentido amplio de la palabra. Deben conocer las estructuras mentales con las que las niñas y los niños van apropiándose del conocimiento y como van progresando hacia niveles cognitivos cada vez más avanzados.
Cuando las actividades son guiadas por el adulto con una intencionalidad educativa se genera un contexto compartido en el que, la niña y el niño pueden lograr más que cuando actúan de forma independiente. Los profesionales de Educación Infantil son las personas que aportan situaciones didácticas estimulantes para cada niña y de cada niño.
Las actuaciones educativas deben ir dirigidas al fomento de hábitos y actitudes de la niña y del niño en los aspectos que faciliten un futuro éxito en la interacción social tales como: pedir las cosas, compartir, sonreír, etc., y desarrollen habilidades cognitivas dirigidas a futuras interacciones sociales positivas como por ejemplo descubrir el estado emocional del otro.
Los profesionales de Educación Infantil deben saber organizar los espacios y el material didáctico, incluyendo el material para iniciación de nuevas tecnologías de la información y comunicación. Así mismo deben facilitar que las niñas y los niños realicen trabajos individuales, colectivos, en pequeños grupos, actividades de expresión, experimentación, observación, comunicación, etc. Esta organización posibilita la adquisición de hábitos de orden, trabajo y limpieza.
Los profesionales de Educación Infantil constituyen el equipo educativo del centro que supone un enriquecimiento educativo de cada miembro a través del contraste y la evolución de experiencias que cada uno desarrolla en su práctica docente. El trabajo del equipo educativo se concibe como una acción sustentada y enriquecida por las aportaciones de cada miembro del grupo.
La Educación Infantil debe prever que la evaluación ha de ser coherente con el planteamiento de los objetivos generales, las teorías del aprendizaje por las que se optan y la metodología que se utiliza. La técnica a utilizar principalmente es la observación en todas las variables: informal, formal, indirecta, etc. Es un proceso dinámico, continúo, sistemático y permanente, la realiza el equipo educativo y cumple la función de ajustar la programación a las características de las niñas y de los niños con los que se trabaja y observar si se cumplen los objetivos.
En la Educación Infantil hablar de evaluación es reflexionar sobre la intervención educativa (actitudes, modelos, interacción, espacios, etc.), las actitudes del personal no docente ante los niños y niñas, la colaboración educativa de las familias. Es evaluar la distribución del espacio, los tiempos, los ritmos, es evaluar todos los elementos personales y materiales que rodean el proceso educativo de la niña y del niño, es en definitiva reflexionar sobre la propia evaluación.
En la Educación Infantil se debe iniciar la historia educativa de cada niña y de cada niño, en ella debe figurar el proceso educativo de cada uno de ellos: consecución de objetivos, anecdotario de los logros conseguidos por cada niña o por cada niño, resumen de entrevistas, formularios realizados a los padres y madres, etc.
I. EL CONOCIMIENTO DE SÍ MISMO Y LA AUTONOMÍA PERSONAL
En la etapa de Educación Infantil el reconocimiento del propio cuerpo es una base para el asentamiento de la propia imagen personal. Es un lento proceso que se inicia con el nacimiento; aunque antes de nacer la niña y el niño experimentan ciertas sensaciones, especialmente táctiles y gustativas, que perduran después del nacimiento con un conocimiento fraccionado de sí mismo que más tarde tiene carácter global.
Durante la etapa infantil las niñas y los niños empiezan a conocer su cuerpo segmentaria y globalmente, sus posibilidades y limitaciones motrices; a aceptar sus características individuales, rasgos físicos, sexo, entre otros, a tomar conciencia de su autoestima que se ve reforzada si es aceptado por los otros: tanto adultos como iguales.
El conocimiento cognoscitivo del esquema corporal, la niña y el niño, han de vivirlo de una manera afectiva y positiva. Este se estructura de acuerdo a las leyes de maduración neurológica (cefalo-caudal y próximo-distal). El niño y la niña dominan primero su cabeza, luego el tronco y después las extremidades inferiores. La representación mental del propio cuerpo ayuda indudablemente a establecer una buena relación entre el yo y el mundo exterior.
La manipulación no solo hace posible que la niña y el niño desplacen los objetos en el espacio sino que a través de ella comienzan a elaborar una representación mental de los mismos y a activar las bases de la estructura cognitiva. Las acciones de desplazamiento y manipulación que se realizan se adaptan a los objetos y a los espacios concretos, lo que conlleva el movimientos de las diferentes partes del cuerpo en el espacio y en la apropiación del objeto de aprendizaje
La acción - interacción de la niña y del niño con el adulto, con otras niñas y otros niños, el espacio y el tiempo y las potenciales experiencias que se le presentan, hace posible un conocimiento del cuerpo, de las formas de conocerlo y relacionarse con el medio y permite un buen proceso de desarrollo y aprendizaje.
A través de los sentidos se inicia la vida de relación del ser humano con el mundo, ya que a partir de las sensaciones comienza la mente a construir sus propios marcos interpretativos de la realidad. La niña y el niño desde muy pequeños sienten atracción por todo lo que les rodea y poseen un potencial sensorial suficiente para construir y elaborar aquellos marcos. Por ejemplo con los objetos, quieren cogerlos, llevárselos a la boca, golpearlos, examinarlos, dejarlos caer...
Es importante tener en cuenta que cuando se habla de educación sensorial se está pensando en dotar al niño y a la niña de estímulos multisensoriales: visuales, auditivos, olfativos y táctiles parejos al proceso evolutivo integral.
La niña y el niño al nacer necesitan de una persona (madre, padre o de un adulto perteneciente o no a la familia) con capacidad para cuidarlos y satisfacer sus necesidades y de una sensibilidad especial que le permita interactuar con la niña y con el niño una manera muy singular, mediante el contacto corporal, la mirada, el oído, los gestos, la palabra, todo ello cargado de afecto.
En un principio la niña y el niño no establecen diferencias claras entre las personas que los cuidan. Mas tarde discriminan entre los profesionales de la educación, personas cercanas y extraños y posteriormente son capaces de rechazar a los desconocidos. Es a partir del primer año cuando la niña y el niño han adquirido un cierto grado de vinculación afectiva y pueden iniciar cierta independencia hacia las personas estrechamente relacionadas con él o con ella. Por esta causa, los centros de Educación Infantil deben prever un período de adaptación para que el acceso al mismo se haga en las mejores condiciones posibles para la niña, el niño y sus familias.
Las emociones en la niña y en el niño se van canalizando a través de las actividades psíquicas, perceptivas e intelectuales. La frustración ocasionada, entre otras causas, por la inseguridad, el rechazo afectivo, la sobreprotección, la sensación de fracaso, provocan ciertas manifestaciones emocionales socialmente no correctas, aspecto que los profesionales de su educación deben conocer para poder afrontarlas y reconducirlas, es decir para educarlas.
El desarrollo moral va surgiendo de forma progresiva en el niño y en la niña al compás de su evolución y como un aspecto más del mismo, relacionado con la aparición de otras capacidades: sentimientos, lenguaje, etc.
El juego es el modo en el que la niña y el niño establecen una relación con su entorno, para conocerlo, para aceptarlo e incluso modificarlo y construirlo. A través del mismo exploran su entorno, las personas y los objetos que los rodean.
Es un medio que permite conseguir unas finalidades educativas determinadas y a la vez es un estímulo útil y necesario para el desarrollo afectivo, físico, intelectual y social de las niñas y de los niños.
La niña y el niño desde su nacimiento necesitan toda una serie de cuidados centrados en las necesidades vitales de descanso, alimentación e higiene, para mantener su bienestar.
La institución escolar deberá erigirse como un agente importante en cuanto a generar hábitos y costumbres sanas que faciliten la adquisición de modos de vida saludables y de pautas de comportamiento promotoras de bienestar y de salud.
Los hábitos que la niña y el niño adquieren en su primera infancia les serán útiles en el mejor desarrollo de sus posibilidades, para la adquisición de los aprendizajes, para ayudarles en la adaptación social y para conseguir mayor autonomía.
El control de esfínteres es otra de las grandes conquistas que la niña y el niño harán a lo largo de los primeros años de vida y que las instituciones y los profesionales tendrán en cuenta para incorporarlo a las situaciones o momentos educativos. El cambio de pañal o el proceso de adquisición de control de esfínteres deberán proporcionar una fuente de experiencias y de vivencias naturales que contribuyan esencialmente al bienestar de las niñas y de los niños.
El cuidado físico brinda las mejores oportunidades tanto para la comunicación personal como para el juego espontáneo entre la niña y el niño y el adulto, en definitiva para el desarrollo de todas las capacidades.
Así pues los procesos educativos encuentran un eje privilegiado sobre todo en las actividades relacionadas con el cuidado de las niñas y de los niños, alrededor de ellas se dan los procesos interactivos profesionales - niña y niño. . A partir de esta interacción positiva la niña y el niño irán adquiriendo progresivamente autonomía en los diferentes hábitos de vida saludable, (alimentación, cuidado del propio cuerpo, higiene y orden, el descanso...).
La intervención educativa que se lleva a cabo en Educación Infantil, debe tener en cuenta que al mismo tiempo que se trabaja el aspecto físico corporal, se trabaja también el desarrollo psicológico y lingüístico, sabiendo que la influencia del medio y las diferencias individuales están presentes en el proceso de desarrollo-aprendizaje.
En esta misma medida, los profesionales han de saber observar el movimiento de la niña y del niño estimularlo y poner las condiciones para que se desarrolle, ya que los conocimientos y aprendizajes surgen a partir de la acción e interacción en contextos comunicativos y afectivos.
El ámbito sensorial sobre el que la educación debe intervenir, está compuesto por diferentes sectores y da lugar a propuestas de acciones diversas de observación, de exploración, de experimentación y de investigación de manera que la niña y el niño se apropien desde muy temprano de toda la información que los sentidos les puedan proporcionar.
En esta etapa la interacción de la niña y del niño con el adulto se inicia con la comunicación, el intercambio relacional y el contacto corporal, a través de ellos se establece un vínculo afectivo y es el adulto el que actúa de mediador entre la niña, el niño y el medio.
El desarrollo afectivo es el acompañante de los demás procesos de desarrollo de la niña y del niño. El profesional de educación infantil deberá plantearse la actitud que debe tener en la comunicación afectiva con cada una de ellos. La observación en la relación con las otras niñas y los otros niños, con los adultos, consigo mismo y con los objetos, dará datos muy relevantes para tener en cuenta en los procesos educativos desde la vertiente afectiva.
El juego es una de las primeras necesidades vitales de la niña y del niño, al que recurrimos para garantizar un correcto desarrollo tanto físico como mental. Es un elemento educativo imprescindible en la metodología de la educación infantil. La actividad lúdica se debe desarrollar en un clima agradable e iniciar a la niña y al niño en las responsabilidades de cuidar el entorno y los materiales en cuanto a limpieza y orden e iniciar mediante el juego una educación integral.
En la adquisición de hábitos y actitudes de salud y bienestar, la intervención educativa tiene que ir encaminada a que la niña y el niño consigan una independencia progresiva en la nutrición, aseo y limpieza personal, así como en la higiene y orden.
Los profesionales de Educación Infantil, plenamente convencidos del valor educativo que tiene el desarrollo de estas tareas, harán progresar a la niña y al niño en las mismas.
Objetivos
- Conocer su cuerpo segmentaria y globalmente, sus posibilidades y limitaciones motrices.
- Descubrir el propio cuerpo como medio de comunicación con el mundo.
- Conocer las características externas del propio cuerpo y descubrir las posibilidades de acción.
- Desarrollar las sensaciones y percepciones: visuales, auditivas, gustativas, olfativas y táctiles como canales privilegiados en el proceso evolutivo heurístico.
- Desarrollar a través de los distintos tipos de juego los aspectos cognitivo, sensorio - motriz, lingüístico y afectivo.
Contenidos
Los contenidos del área se agrupan alrededor de los siguientes bloques:
Bloque 1 El cuerpo y la propia imagen.
- Las partes del cuerpo
- La relajación global y segmentaria
- El control y autonomía del cuerpo
- El contacto corporal de la niña y del niño con los otros
- Del asir inicial al asir voluntario
- Las situaciones posturales.
- El conocimiento y el desarrollo de los sentidos : vista, oído, olfato, gusto, tacto.
- La estimulación de los distintos sentidos.
- El reconocimiento e identificación de personas y objetos próximos a su entorno.
- El reconocimiento de los propios limites y posibilidades de percepción en situaciones reales.
- El ámbito afectivo en la Educación Infantil: la interacción con los adultos, el contacto corporal, la emociones positivas y negativas, las necesidades biológicas, la voz, la caricia, el balanceo, los gestos, etc.
- El conocimiento de sí mismo y de los demás y el inicio en la aplicación de valores y normas elementales: la comunicación con el gesto, con la mirada, con el cuerpo, con la palabra, la imitación, etc.
- El periodo de adaptación. Condiciones para la adaptación: la entrevista con los padres y madres, la aceptación del hecho de que sus hijos e hijas se separen de ellos, el ingreso escalonado en el centro, la organización del espacio, etc
- Adquirir conocimientos, hábitos y actitudes que favorezcan el crecimientos y desarrollo personal.
- Promover experiencias para la adquisición de hábitos de vida saludable, estableciendo relaciones entre la familia, la institución y la comunidad.
- Crear un ambiente que favorezca la adquisición de hábitos de higiene, alimentación y orden.
Bloque 2. Juego y movimiento.
- El juego motor
- El juego simbólico
- El juego social - individual
- El juego espontáneo-dirigido
- Los juegos con el cuerpo
- Los juegos con material
Bloque 3. La actividad y la vida cotidiana.
- Las actividades en la vida cotidiana: evolución progresiva de la autonomía
- La adquisición progresiva de las normas básicas que regulan la vida cotidiana
- La interacción y colaboración a partir de actitudes positivas para establecer relaciones afectivas con los otros.
Bloque 4. El cuidado personal y la salud.
- La institución escolar, la familia y la comunidad como modelo para la adquisición de hábitos de vida saludable.
- Los hábitos de alimentación.
- Los hábitos de higiene.
- Los hábitos de orden.
Criterios de evaluación
- Mostrar un progresivo conocimiento y control del cuerpo de manera global y segmentaria, reconociendo e identificando sus partes y expresando sensaciones corporales
- Aplicar una progresiva coordinación viso-manual, mostrar y regular la expresión de los sentimientos y emociones, a través del juego individual y colectivo.
- Cuidar el cuerpo y aplicar la higiene corporal, fomentando hábitos que ayuden a mantener una adecuada salud física y mental.
II. CONOCIMIENTO DEL MEDIO FÍSICO, NATURAL, SOCIAL Y CULTURAL.
Con el inicio de la vida, el ser humano es curioso, mira los objetos de distintas maneras, tiene interés y va tomando conciencia directa con las cosas que le suceden de una manera muy limitada. Este inicio de la observación que junto con la manipulación y la experimentación permite que se compruebe por sí mismo lo que ocurre con los objetos cuando se acciona sobre ellos o como evolucionan cuando se trata de los seres vivos. Desde el nacimiento la niña y el niño, a través de los diferentes contextos educativos de crianza pone en juego una dinámica que interrelaciona lo físico, lo cognitivo y lo emocional elaborando su propia identidad personal. Por medio de esta área se pretende que la niña y el niño descubran el contexto en el que viven y se inicien en la toma de conciencia de pertenencia al mismo. Es precisamente esta área la que brinda la mayoría de los objetos de aprendizaje que serán conocidos y comprendidos a través de los diferentes lenguajes y de propuestas didácticas con un enfoque globalizador.
Las primeras experiencias grupales se dan en el entorno familiar y se inician en una relación diadica sincronizada, atención madre-hija o hijo, o persona especifica. Posteriormente se amplía el mundo de interacción y relación, que, en un principio, el niño y la niña lo orientan hacia los movimientos o los sonidos, luego establecen unas relaciones limitadas o apropiaciones del material del otro y posteriormente inician el interés por el otro, que puede derivar en contactos más largos, hasta finalizar con una integración social. Las interacciones con los demás, son la base del conocimiento social en el que se pueden analizar los procesos de comunicación, las características de las relaciones y las particularidades de las mismas.
Cada niña y cada niño buscan su propia identidad personal, interactuando con el grupo social al que pertenecen. Este facilita su desarrollo social en su concepto moral, en su comunicación, en su personalidad y en el desarrollo de su proceso cognitivo. Desde pequeños inician una conducta de grupo y progresivamente va aumentando la cantidad y la calidad de su participación social. Así pues, de juegos en solitario pasan a juegos cooperativos, se atraen unos a otros o se separan. Unos manifiestan tendencia al liderazgo, otros al seguimiento, otros al aislamiento, etc.
Las relaciones de la niña y del niño con otras personas se regulan mediante acuerdos mutuos que se establecen, se adquieren y se aplican en la realidad social. En aquellas relaciones en donde la interacción no es cooperativa será el profesional quien, mediante diferentes estrategias, haga evolucionar esta conducta.
La niña y el niño adquieren una autoconciencia de sus pensamientos y sentimientos mediante la actividad social; en este sentido evolucionan desde la mentalidad egocéntrica hasta otra en la que puedan situarse desde su perspectiva a la del otro, de aquí la necesidad de que realicen actividades con los demás en las que aprendan acerca de sí mismos y de los demás. La imitación tiene gran importancia en este proceso de autoconciencia. Los modelos de los adultos que les rodean y de las otras niñas y de los otros niños y de las valoraciones que el adulto, que los tiene a su cargo, realice sobre sus conductas ayudarán a reforzarla o a inhibirla.
También en esta etapa educativa la niña y el niño descubren su pertenencia al medio social; la familia, la casa, la escuela... Las fiestas son unos elementos importantes para el conocimiento cultural en la que se debe distinguir las de acontecimientos de la vida cotidiana (cumpleaños, nacimientos,…etc.) y las populares con tradición en la cultura del pueblo e integrada en la vida escolar.
Cada fiesta conlleva unos ritos con elementos naturales y culturales como son las canciones, danzas, refranes... que la niña y el niño viven y experimentan. En la práctica escolar el organizar actividades fuera del recinto escolar facilita también el conocimiento del medio.
El centro de Educación Infantil deberá ser integrador, aceptar las diferencias y constituirse en un marco natural para el desarrollo y la educación de niñas y niños diferentes. Esta diversidad facilitará que desde muy pequeños aprendan a vivir aceptando respetando y defendiendo las singularidades de los otros: minusvalías, deficiencias y especificidades sociales, culturales, etc.
En la intervención educativa conocer el entorno supone conocer el medio físico, natural, social y cultural; es decir un conjunto de factores con los que la niña y el niño están en contacto desde el nacimiento; se trata de conocer el núcleo familiar y el medio en que ese contexto de crianza está inmerso. El centro de Educación Infantil adquiere gran importancia cuando facilita a la niña y al niño marcos interpretativos para adecuarse a esa realidad y a ese conocimiento.
Los profesionales de Educación Infantil deberán conocer los lazos que unen a las niñas y a los niños con los adultos de su entorno y compensar cuidados dándoles seguridad a aquellos que no encuentran suficiente atención en sus familias.
La intervención educativa se deberá extender a la orientación educativa de las familias, debido a la diversidad cultural y social de las mismas, o por problemáticas específicas de integración por discapacidad, a fin de implicarlas en aquellos proyectos educativos que vayan dirigidos a integrarlos en el ámbito escolar.
Objetivos
- Descubrir a las personas con las que interactúa y establecer con ellas relaciones sociales y afectivas.
- Aprender a relacionarse con las personas que les rodean aceptando las diferentes emociones y sentimientos que se le dirigen, expresando los suyos y desarrollando actitudes de interés y ayuda
- Aprender a observar y explorar activamente en su entorno inmediato y con ayuda del adulto ir elaborando su percepción de ese entorno y atribuirle significado
Contenidos
Los contenidos del área se agrupan alrededor de los siguientes bloques:
Bloque 1. Medio físico: Elementos, relaciones y medidas
- Las propiedades elementales de los objetos: Color, forma, textura, entre otras
- Las agrupaciones de los objetos.
- La exploraciones de los objetos a través de los objetos y acciones sobre ellos: apretar, golpear, enfriar, calentar...etc.
- Experimentar con los objetos a través de los sentidos: saborear, oler, oir...
- El descubrimiento del objeto en el espacio y la situación de sí mismo respecto al mismo.
- Los tiempos básicos de la vida cotidiana: levantarse, comer, dormir la siesta.
Bloque 2. Acercamiento a la naturaleza.
- Las características generales de los seres vivos y la materia inerte
- La Identificación de animales y plantas del propio entorno: Cuidado y respeto.
- La observación del tiempo atmosférico: lluvia, calor, frío.
- Disfrute y gusto por las actividades al aire libre en contacto con la naturaleza.
Bloque 3. La cultura y vida en sociedad
- La identificación de los primeros grupos sociales, con los que vive y relaciona.
- Las normas básicas de convivencia con los grupos sociales: compartir, escuchar, ayudar, esperar, atender...
- Las primeras organizaciones sociales: la familia, la escuela, la casa
- La no discriminación por razones de sexo en los aspectos: trabajo de las personas, tareas del hogar...
- El participar en las fiestas, celebraciones y actividades culturales. Conocerlas y disfrutarlas.
Criterios de evaluación:
- Actuar sobre los objetos de su entorno, descubriendo sus cualidades físicas (color, forma, tamaño...), identificando mediante las sensaciones (sonidos, olores, sabores, tacto y vista) y estableciendo relaciones básicas (agrupar, comparar, identificar...)
- Utilizar el conocimiento y respeto hacia el medio natural como marco en el que están situados los objetos de aprendizaje, identificando fenómenos atmosféricos y cuidando animales y plantas de su entorno.
- Identificar grupos sociales cercanos, adquiriendo pautas de convivencia y disfrutando de las fiestas culturales y sociales
III. LOS LENGUAJES: COMUNICACIÓN Y REPRESENTACIÓN
El lenguaje es un instrumento básico en el desarrollo de la niña y del niño desde el punto de vista de la comunicación, de la expresión, de la estructuración de conocimientos sobre el mundo y de la regulación de la conducta. Es el instrumento básico en la formación del pensamiento.
Desde el nacimiento, la niña y el niño inician un comportamiento social que dependerá de los patrones de interacción con los adultos. Las necesidades de comunicación más complejas, los llevan a descubrir progresivamente las funciones del lenguaje y la comunicación verbal. Desarrollar el lenguaje a partir de las interacciones comunicativas es una tarea de los adultos que están con la niña y con el niño.
En la Educación Infantil el lenguaje es el mediador entre el pensamiento y la acción. Por eso, los centros han de convertirse en contextos de desarrollo, es decir, en escenarios que faciliten la apropiación lingüística.
En estos contextos de aprendizaje, cada niña y cada niño es una individualidad única en cuanto a herencia genética, procedencia geográfica y social, capacidades, experiencias familiares, competencias lingüísticas y ritmo de adquisición. Es necesario que toda la comunidad educativa y especialmente los profesionales tomen conciencia de esta diversidad y planifiquen su intervención a partir de ella.
En una sociedad bilingüe como la nuestra, el hecho más usual es que las dos lenguas oficiales se aprendan de forma más o menos equilibrada dependiendo de diversos factores como la lengua familiar, el input lingüístico de la lengua minorizada y la forma en que se aprende: simultánea (cuando las dos lenguas se adquieren al mismo tiempo en el entorno familiar y escolar) o consecutiva (cuando la primera lengua se adquiere dentro de la familia, y posteriormente la segunda lengua se adquiere en el entorno social o en el centro educativo).
Por tanto, una de las primeras decisiones que se han de tomar, tiene que ser el de la lengua o lenguas vehiculares en las que se han de impartir los elementos educativos básicos. Sea cual sea la decisión, hay que tener en cuenta y planificar con gran sensibilidad el tratamiento lingüístico de aquellos alumnos que tienen por lengua familiar una lengua diferente a la vehicular, especialmente cuando provienen de otras culturas.
El periodo de adaptación en el primer ciclo de educación infantil es bàsico. El uso del lenguaje verbal oral por parte del profesional de este ciclo, facilita el desarrollo de las capacidades afectivas y sociales de la niña y del niño.
Hay muchos aspectos de la intervención que pueden ayudar a enriquecer los contextos de aprendizaje. En el centro de educación infantil, la intensidad y calidad de la interacción que se produce en las prácticas educativas respecto al lenguaje, sólo es efectiva cuando los contextos, la disposición del espacio y la distribución del tiempo crean un ambiente cálido y afectuoso basado en el juego y la comunicación, que proporcione seguridad y confianza, que desarrolle la autoestima, la atención a la diversidad y la asunción de normas y valores en situaciones comunicativas generadas tanto espontáneamente en la vida cotidiana del aula, como propuestas por los profesionales que atienden este ciclo educativo. Todo esto debe promover una intervención lingüística que no solamente ha de prever y utilizar la expresión aislada, sino también combinada con las otras formas de expresión: canciones con respuesta física, dramatizaciones, juegos de falda, textos escritos, historias con imágenes...
El primer contexto básico de adquisición lingüística es la familia. Las prácticas orales y las prácticas letradas en el entorno familiar constituyen las primeras y mejores experiencias lingüísticas ya que se desarrollan en un ambiente de dedicación exclusiva y cargado de afectividad. Los estilos comunicativos de las familias y las interacciones de los padres y madres con la niña y con el niño, siguen pautas muy diversas. La niña y el niño se impregnan de este estilo de interacción y lo interiorizan. Tenemos que ser conscientes de que el bagaje familiar puede evidenciar situaciones de partida diversas, además de los diferentes ritmos individuales de adquisición del lenguaje. Estos hechos hacen necesaria la observación sistemática y la atención constante al proceso de desarrollo lingüístico de cada alumno.
Es necesario por tanto, un diálogo fluido y continuado entre el centro y las familias, considerar su punto de vista y sus observaciones, coordinar el desarrollo del lenguaje mediante prácticas educativas comunes, facilitar la participación de los familiares en determinadas actividades del centro, orientarles en materia lingüística y de alfabetización e implicarles en la valoración lingüística de sus hijas e hijos y en la intervención de posibles dificultades.
La expresión artística es uno de los medios de comunicación de que dispone la niña y el niño para expresar sus vivencias y fantasías, al mismo tiempo la creatividad y con ella la invención son capacidades que potencialmente poseen y cabe desvelarlas y desarrollarlas en la medida que lo permita cada nivel evolutivo y las posibilidades de cada uno. Una adecuada intervención educativa ayudará a potenciar estas capacidades.
La necesidad de expresarse y de crear lo manifiestan en su vida diaria, es así como la niña y el niño imaginan y encuentran elementos de comprensión del mundo que les rodea (la familia, la sociedad, el entorno), y lo transmiten a través del dibujo, la palabra, la música, etc.
Estas formas de expresión son el resultado de la creatividad que está íntimamente relacionada con la sensibilidad y la emotividad de la niña y del niño. Es necesario ofrecer desde la escuela los medios y materiales apropiados, para poder manifestarse.
La plástica es una forma de representación a través de la cual la niña y el niño pueden expresar lo que va conociendo de su entorno y aquello que surge en su mundo interior. Así pues, las diferentes realizaciones plásticas serán el resultado de un amplio desarrollo que integra factores biofísicos y sociales y permite que la experiencia social de las niñas y los niños tomen forma a través de los signos simbólicos.
Las primeras actividades plásticas de la niña y del niño obedecen más al placer y al recreo que suscita su experimentación y ejecución que a la intencionalidad representativa. Su actividad se hace cada vez más intencionada hasta llegar al final de la etapa en la que sus producciones se acercan a una representación objetiva de la realidad. Respetar y valorar sus producciones son parte importante y necesaria del proceso.
La educación musical en la etapa infantil se entiende como un medio de expresión y como sistema de representación, donde podrá desarrollar sus capacidades expresivas, creativas, su oído musical, su sensibilidad hacia la música, su capacidad para escucharla, entenderla y para practicarla como instrumento de comunicación de sentimientos e ideas a través del canto, del movimiento rítmico expresivo y de la expresión instrumental.
La niña y el niño van observando, explorando, experimentando los objetos sonoros en cada una de sus cualidades: timbre, duración, intensidad y altura que combinándolas entre sí van acumulando un acervo de imágenes sonoras que organizadas en estructuras son el soporte material de las ideas musicales.
La proyección educativa y formativa se realiza cuando responde a la curiosidad e interés de la niña y del niño por conocer, cuando propicia contextos y repertorios de canciones interesantes, psicológica y musicalmente, cuando tiene cabida el entusiasmo que la niña y el niño tienen por el uso de instrumentos, cuando respeta y potencia su vitalidad a través del movimiento corporal proyectado con libertad.
La expresión corporal es el medio por el cual el ser humano expresa sensaciones, emociones, sentimientos y pensamientos con su cuerpo. Sus gestos, actitudes y movimientos tienen una intención comunicativa y representativa. La primera comunicación de la niña y el niño con el adulto que le atiende la realiza con su cuerpo; es a través de sus gestos y de sus movimientos cuando el adulto puede percibir e interpretar las sensaciones y deseos de la niña y el niño y dar respuesta a sus demandas, se inicia de este modo una relación corporal y afectiva que será la base de toda relación y comunicación posterior. Más tarde destacan los juegos simbólicos en los que la niña y el niño se comportan "como si" fuera una persona distinta, un animal o un objeto, o actúa " como sí " estuviera haciendo cosas que solo esta simulando hacer; se trata de un campo abierto a la imaginación, a la creatividad y a la espontaneidad de cada una.
La educación infantil, a partir de esta educación natural del juego simbólico, inicia a las niñas y a los niños en las técnicas de la expresión dramática y corporal. La utilización del cuerpo, gestos, actitudes y movimientos, con una actitud comunicativa, permitirá a su vez la relación e intercambio con los demás, lo que será un componente importante para su socialización.
Los profesionales de este ciclo educativo deberán tener en cuenta la adecuación de la intervención educativa a las posibilidades comunicativas, lingüísticas y cognitivas crecientes de las niñas y de los niños, que evolucionan de manera muy rápida en este tramo de edad, deberán proporcionarles un modelo de lenguaje esmerado y combinar la intervención coyuntural, ligada a cualquier situación cotidiana que permita la interacción, con la intervención puntual y planificada en momentos y espacios específicamente preparados.
A través de la intervención educativa las niñas y los niños desarrollan sus capacidades expresivas y creativas. Las relaciones que los profesionales establecen con la niña y con el niño deben potenciar un carácter comunicativo y lúdico en el que se pondrá atención al proceso creativo de las niñas y los niños intentando que una actividad con inicio lúdico y de descubrimiento contenga una parte emotiva y posibilite la creación. Todo esto constituye el inicio de la apropiación de las convenciones sociales que permiten la comunicación y representación en nuestra cultura.
Objetivos.
- Descubrir la lengua como medio de comunicación.
- Desarrollar progresivamente las capacidades en el uso de las lenguas oficiales como instrumentos de comunicación, de aprendizaje y de organización de la conducta.
- Conocer y experimentar las formas culturales y lingüísticas heredadas, en la construcción de la propia identidad, y al mismo tiempo, aprender a vivir en una sociedad plural, en continuo cambio y evolución.
- Comunicarse con los demás utilizando el lenguaje gestual y sencillas dramatizaciones.
- Descubrir ritmos sencillos con el cuerpo, con objetos y con instrumentos sencillos.
- Descubrir sencillas obras artísticas como medio para desarrollar las capacidades creativas e interpretativas.
- Conocer alguna obra de arte significativa
Contenidos
El contenido de esta área se desarrollara alrededor de los siguientes bloque de contenido:
Bloque 1. Las lenguas y los hablantes:
- El uso de la lengua oral para comunicarse, expresar deseos y necesidades, y aprender a actuar en colaboración con los otros.
- El desarrollo progresivo de conceptos y vocabulario ligados a la adquisición de los conocimientos.
- La aplicación y uso adecuado de normas básicas de convivencia.
- La participación en actividades de grupos en los que interactúa
Bloque 2. Aproximación a la lengua escrita:
- La escucha de narraciones y lecturas de cuentos e historias escritas
- La observación y manipulación de documentos impresos y toma de conciencia del lenguaje escrito.
Bloque 3. La lengua como instrumento de aprendizaje:
- La comprensión y escucha de textos sencillos: cuentos, narraciones cortas...como fuente de placer y de aprendizaje
- El recitado de textos literarios muy sencillos de carácter popular o folklórico: nanas, retahílas, gozando de las sensaciones de ritmo, rima....
- El uso del lenguaje ligado a otros sistemas de representación (movimiento, música, imágenes...): canción, dramatizaciones...
- El descubrimiento de la diversidad lingüística y cultural del entorno, y la adquisición y refuerzo de las realizaciones, valores y normas de la propia cultura.
Bloque 4. El lenguaje audiovisual y tecnologías de la información y de la comunicación.
- La iniciación en el uso de instrumentos TIC.
- El acercamiento a producciones infantiles sencillas y breves por medio de TIC.
Bloque 5. El lenguaje plástico
- El descubrimiento del lenguaje plástico como medio de comunicación y representación.
- La experimentación y descubrimiento de los elementos del lenguaje plástico: color, forma, textura...
- La comunicación de hechos, sentimientos, emociones y vivencias a través de producciones plásticas realizadas con técnicas sencillas.
- El descubrimiento de obras plásticas del entorno.
Bloque 6. El lenguaje musical
- El descubrir las posibilidades sonoras de la voz, del propio cuerpo, de objetos cotidianos y de instrumentos musicales
- El ruido, el silencio y la música
- Las cualidades del sonido: ritmo e intensidad
- Las canciones populares, danzas, canciones de folklore, contemporáneas, de baile y las audiciones musicales.
- El interés y la iniciativa para participar en representaciones musicales.
Bloque 7. El lenguaje corporal
- El descubrimiento de las posibilidades del cuerpo para expresar y comunicar sentimientos y emociones.
- La representación espontánea e inducida de personajes, hechos y situaciones sencillas de forma individual y grupo, de la vida cotidiana.
- El descubrimiento del espacio a partir de los desplazamientos con movimientos diversos.
Criterios de evaluación
- Utilizar la lengua oral para establecer una interacción positiva con sus iguales y con los adultos, manifestar una actitud de escucha, atenta y de respeto hacia los otros.
- Mostrar interés por los textos literarios y conocer alguna característica de alguno de ellos: cuento, revista, periódico.
- Expresarse y comunicarse utilizando técnicas sencillas y materiales propios de los diferentes lenguajes audiovisuales y artísticos. Disfrutar de las producciones propias y ajenas de los diferentes lenguajes y desarrollar actitudes de gusto y disfrute hacia las producciones artísticas.

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